La luz cenicienta es un tenue resplandor que, supuestamente, se observa en el lado nocturno de Venus, similar al resplandor terrestre que suele observarse en la Luna, aunque no tan brillante.

El fenómeno no fue confirmado científicamente.

Venus. Fotografiado con un Dobson de 8″ + Canon T2i

El fenómeno fue observado por primera vez en 1643 por el astrónomo italiano Giovanni Battista Riccioli. Aunque muchos astrónomos informaron avistamientos desde entonces, entre ellos Sir William Herschel y Sir Patrick Moore, muchos otros no pudieron verlo, lo que llevó a conjeturar que no se debe más que a un error del observador, una ilusión, un efecto atmosférico o un mal funcionamiento del equipo.

Luz cenicienta en la Luna

Cuando la parte iluminada de la Luna es muy pequeña, se puede ver la silueta de nuestro satélite en su totalidad. Pero si la Luna no emite luz propia, cualquier zona que no esté iluminada por el Sol no debería verse porque estaría a oscuras.

Conjunción Luna, Júpiter y Saturno (los dos planetas en camino a la gran conjunción de 21Dic2020)

Esa luz que nos permite ver la parte no iluminada de nuestro satélite natural se denomina luz cenicienta (por su color ceniza) y es debido a la luz solar que llega a la Luna después de haberse reflejado en la Tierra.

Posibles explicaciones de la luz cenicienta en Venus

En 1957 se hipotetizó que iones de dióxido de carbono y oxígeno, producidos por la radiación ultravioleta eran los causantes del sutil brillo.

En 1967, la sonda Venera 4 descubrió que el campo magnético de Venus era mucho más débil que el de la Tierra. Se dijo que la radiación que penetra en la atmósfera podría resultar en descargas de rayos de nube a nube.

En 1969, se planteó la idea de que era un fenómeno auroral debido al bombardeo de partículas solares en el lado oscuro de Venus.

La nave espacial Cassini orbitó Venus dos veces (1998 y 1999) en su viaje a Saturno y no detectó el ruido de radio de alta frecuencia que asociamos con las tormentas eléctricas en la Tierra.

En 2007 la Venus Express detectó «ondas silbantes» de baja frecuencia que también pueden ser el resultado de un rayo.

El telescopio Keck, en Hawai, informó en 2009 de la aparición de un sutil resplandor verde y sugirió que podría producirse cuando el monóxido de carbono y oxígeno se combinan, pero se cree que la luz verde emitida en el proceso es demasiado débil para explicar el efecto.

La nave espacial Akatsuki, en órbita alrededor de Venus desde el 7 de diciembre de 2015. tiene una cámara denominada Lightning and Airglow ( LAC ), que busca rayos en el espectro visible. Sigue operativa al día de hoy, pero no hay registros de rayos.

En la actualidad la opción más aceptada es que la luz cenicienta en Venus sea producto de un efecto óptico.

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